Tutoría de Prácticas
Colaboración científica del despacho y formación de nuevos juristas
El despacho mantiene una firme vocación de colaboración con el ámbito universitario, especialmente a través de la tutoría de prácticas del Máster de Acceso a la Abogacía y la Procura de la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona, así como mediante la cooperación con otras instituciones académicas. Esta colaboración se concibe como una aportación a la formación de las nuevas generaciones de juristas, facilitando que los estudiantes puedan entrar en contacto con la realidad viva del Derecho y con la práctica cotidiana de la abogacía.
La formación de los futuros abogados no puede limitarse al aprendizaje técnico de las normas. El ejercicio del Derecho exige una comprensión profunda de la persona, de la sociedad y de la justicia. Por ello, el acompañamiento en las prácticas profesionales busca transmitir no solo conocimientos jurídicos, sino también una formación humanística que permita comprender el sentido último del Derecho como instrumento al servicio de la dignidad humana y de la convivencia social. Como recordaba el jurista romano Ulpiano, el Derecho consiste en “dar a cada uno lo suyo” (suum cuique tribuere), una máxima que sigue siendo el fundamento ético de la profesión jurídica.
En este contexto, el despacho entiende la tutoría de jóvenes juristas como una verdadera responsabilidad intergeneracional. El estudiante que se incorpora temporalmente al despacho no es únicamente un observador del trabajo jurídico, sino un participante en un proceso formativo que incluye el aprendizaje de la prudencia profesional, el rigor intelectual, el respeto a la verdad de los hechos y la lealtad al cliente y a los tribunales. Como señalaba Eduardo Couture en sus célebres Mandamientos del Abogado, el jurista debe estudiar constantemente, pensar con independencia y luchar por la justicia.
Asimismo, la experiencia práctica permite a los estudiantes descubrir que la abogacía es, en esencia, una profesión de servicio. El abogado no solo aplica normas; interpreta conflictos humanos y busca soluciones justas dentro del marco del ordenamiento jurídico. Por ello, la formación en valores —como la honestidad, la responsabilidad, la discreción profesional y el respeto institucional— constituye un elemento esencial del aprendizaje.
A través de esta colaboración académica, el despacho desea contribuir modestamente a la formación de abogados técnicamente competentes, intelectualmente rigurosos y humanamente comprometidos. En palabras de Cicerón, “somos siervos de las leyes para poder ser libres”, y es precisamente esa vocación de servicio al Derecho y a la justicia la que se procura transmitir a quienes comienzan su camino en la profesión.




